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Estudio revela aumento cáncer de piel

UVRed Salud UC investigó los últimos 15 años en sus cuatro centros hospitalarios. La mayor frecuencia es entre las mujeres y personas de edad… Expertos advierten los síntomas, cómo cuidarse y cuándo consultar al médico.

12 TIPS CLAVE PARA PROTEGERSE DE LOS RAYOS SOLARES

1,  ROPA

Entre las medidas de autoprotección la más básica es usar ropa, así de simple. “Es además la más barata de todas las medidas”, dice la doctora María Cecilia Orlandi. Si es posible, hay que tratar de cubrir zonas como brazos o cuello, aunque no todas las telas ayudan igual. Las mejores son los algodones de tramado grueso: “Son las telas que no dejan ver o pasar la luz. Y también es muy buena la mezclilla, porque es compacta”.

2  COLORES

El color de la ropa también puede marcar una gran diferencia. Los oscuros -que tradicionalmente uno descarta en los días de mayor sol precisamente porque dan más calor- son los que más protegen. “No sólo el color negro, también los azules o cafés protegen más que los tonos claros o los blancos”, dice.

3  SOMBRERO

Al concentrarse la exposición al sol en el área superior del cuerpo, ahí es donde se presentan con mayor frecuencia los cánceres: cara, orejas, cuello, hombros o escote (en las mujeres). Especialmente sensibles son quienes tienen expuesto el cuero cabelludo. “Los calvos tienen mayor incidencia en cáncer de piel porque siempre tienen la piel expuesta”, advierte la doctora Montserrat Molgó. Para ellos el sombrero no es opcional: “Siempre deberían usarlo”.

4  FILTRO UVA y UVB

Al escoger filtro (en crema) o anteojos de sol, éstos deben ser de amplio espectro, es decir, proteger contra la radiación UVA y UVB ya que ambas provocan daño acumulativo. La primera, se vincula más al cáncer… pero la segunda está directamente ligada al envejecimiento prematuro de la piel y al daño superficial.

5 GRADO DE FILTRO SOLAR

Los “bloqueadores” en la práctica ya no existen, porque nada es 100% efectivo. Ahora, explican las expertas, todos los tópicos (cremas, bronceadores, aceites o spray) tienen cierto grado de filtro. La recomendación es usar -como mínimo- 30 FPS, ya que le da una protección a la piel de 97%. En 2009 el Instituto de Salud Pública modificó la normativa nacional y estableció que los filtros sobre 50 FPS serían caratulados “50+”, porque de ese nivel hacia arriba la diferencia en protección es marginal… pero su precio en el mercado era muy heterogéneo.

6 CANTIDAD DE FILTRO

Los expertos hablan que al menos deben aplicarse 2 milímetros por centímetro cuadrado de piel, pero una forma más fácil de medir es con cucharaditas de café: “Una para la cara, una para cada brazo, una para el tronco anterior, otra para la espalda y una para cada muslo y extremidad inferior”, explica Molgó. Y agrega que “si una persona se coloca muy poca cantidad, es como si se estuviera aplicando un filtro 5”. Recuerda que debe aplicarse 30 minutos antes de exponerse al sol y repetirse cada dos horas. Y no se debe usar el filtro que quedó del año anterior, porque al estar sometidos a altas temperaturas, dejan de funcionar, incluso cerrados.

7 DEPORTISTAS

Quienes realizan actividades al aire libre, como los deportistas, están evidentemente más expuestos al sol y no sólo por su acción directa, sino también por su reflejo. “La gente que hace deportes náuticos, en la arena o la nieve corre más riesgo porque el agua refleja la radiación UV en un 50% o 60% más, la arena en un 30% y la nieve hasta en un 80%”, explica Molgó.

8 ANTEOJOS

Deben filtrar tanto rayos UVA como UVB, por lo que al comprar anteojos de sol el cliente deben fijarse que el producto tenga garantía de ambos. Por ello, explican, los anteojos que se venden en la calle (aunque tengan etiquetas promocionando estos filtros), no son aconsejables porque nadie los fiscaliza.

9 BRONCEADO

El veredicto de los expertos es claro: “El bronceado es siempre un daño a la piel”, afirma Orlandi. La exposición para broncearse no es buena, sobre todo en las personas de pieles más claras. Tampoco lo es el uso de solarium, que en el fondo es someterse a más radiación UV de manera artificial. “Hay que evitarlos”, sentencia.

10TRABAJADORES

Desde que el año 2006 -cuando se aprobó la llamada “Ley de Ozono” (Ley N° 20.096)- las empresas están obligadas a adoptar medidas de cuidado para los trabajadores que se desempeñan al sol y dotarlos de los implementos necesarios como lentes, gorros y bloqueadores solares. Sin embargo, advierte la doctora Orlandi, “todavía muchos le pasan el filtro a la esposa o los hijos y no lo usan”.

11 MAQUILLAJE

Aunque existe maquillajes con filtro solar, la recomendación a las mujeres es siempre combinarlos con un filtro de 30 FPS o más. Tras maquillarse como hacen habitualmente, deben aplicarse al finalizar una capa de filtro protector en el rostro.

12 MEDICAMENTOS

Hay remedios que aumentan la sensibilidad de la piel cuando se exponen al sol. “Por ejemplo, los diuréticos, los antidiabéticos y algunos antibióticos derivados de la tetraciclina”, explica Molgó.

Hay remedios que aumentan la sensibilidad de la piel cuando se exponen al sol. “Por ejemplo, los diuréticos, los antidiabéticos y algunos antibióticos Pese a que cada año se lanzan nuevas campañas de autocuidado, igual aumenta la cantidad de pacientes que llegan a las consultas dermatológicas. Y aunque los datos oficiales sobre cáncer a la piel en Chile son escasos y poco actualizados, los expertos en el área tienen ya certezas del silencioso avance de esta enfermedad en el país.

El año pasado el Ministerio de Salud lanzó el “Primer Informe de Registros Poblacionales de Cáncer en Chile”… pero con datos del quinquenio 2003 al 2007. Y en Santiago, el último estudio importante data del año 2001. Hasta ahora.

Un equipo de la Red Salud UC está próximo a publicar un estudio con información de los últimos quince años (hasta el 2012) de pacientes diagnosticados con melanoma maligno -la variedad menos común pero de mayor mortalidad del cáncer cutáneo- que se atendieron en sus cuatro recintos hospitalarios de la capital. En total, 516 casos de biopsias positivas.

Los resultados muestran que el 55% corresponde a “melanoma in situ” y el 45% restante a “melanoma invasor”. Mientras los primeros afectan exclusivamente a la epidermis, teniendo un 99,9% de probabilidad de curarse; los segundos presentan un estado más avanzado: ya han atravesado la dermis, con riesgo de pasar al torrente linfático o sanguíneo y provocar metástasis. Las cifras concuerdan con lo que ocurre en otros países.

Pero la conclusión más relevante del estudio es “un aumento significativo del número de biopsias con diagnóstico de melanoma desde el primero al tercer quinquenio” . Según las cifras, del total de pacientes estudiados sólo el 10% se registró en los primeros cinco años… el 52% de los casos (más de la mitad) se concentró en los últimos cinco años.

“Esto tiene varias lecturas. Una es que la gente esté más informada y concurra antes a consultar por alguna sospecha. Y también porque hay instrumental que permite detectar lesiones incipientes”, afirma Montserrat Molgó, una de las profesionales a cargo de la investigación.

Y a ello se agrega que, en general, ha aumentado la exposición al sol de parte de la población y los niveles de radiación son cada vez mayores.

El ABCDE de los lunares

La dermatóloga de la Red Salud UC dice que el estudio muestra además que la frecuencia es mayor entre mujeres, tal como ocurre en los países europeos: “El 56% de las biopsias corresponden a sexo femenino”, indica.

Y cuenta que “hemos detectado que los melanomas in situ se diagnostican más en grupos socioeconómicos altos y los invasores en los más bajos, lo que puede tener que ver con la detección temprana, la información y también la rápida atención”.

La dermatóloga y asesora en cáncer de piel de la Corporación Nacional Contra el Cáncer (CONAC) María Cecilia Orlandi, agrega que “el melanoma es el único cáncer que tiene el apellido ‘maligno’. No hay ningún otro cáncer que se llame así”.

Pueden aparecer incluso en zonas no expuestas, como la boca y se relacionan habitualmente con los lunares. Explica que en el 70% son lunares que aparecen -por ejemplo- después del verano, y un 30% son lunares que se tenían de antes “por lo que eso tampoco da seguridad”.

Los expertos hablan de estar atentos al “ABCDE” de los lunares: la asimetría (cuando una mitad es distinta a la otra), los bordes (cuando son irregulares), el color (si cambia o no es uniforme), el diámetro (si supera el borrador de un lápiz) y la evolución (si cambia de tamaño, pica, se engrosa o sangra).

El melanoma está también más vinculado a la predisposición genética y la exposición solar el único factor controlable conocido, por lo que el autocuidado es clave.

“Los jóvenes piensan que están lejos del cáncer pero resulta que entre las mujeres jóvenes en EE.UU. el melanoma es el segundo cáncer en frecuencia (después del cáncer de mamas) en el rango entre 25 y 30 años. Y ellas son las que más abusan del sol”, advierte la doctora Molgó.

En Chile la última estadística difundida de mortalidad data del año 2005, con 301 casos fatales (173 hombres y 128 mujeres), un aumento de más del doble respecto al año 1990. El nuevo estudio de la Red Salud UC no contempla datos de mortalidad, ya que se centró en las biopsias y no en un seguimiento de casos.

Según los expertos, para esta enfermedad la probabilidad de muerte depende del grado de profundidad o “invasión” que alcanza el tumor. Y advierten que en el caso del melanoma, además existe una cifra “oculta” ya que, el deceso muchas veces no es informado como cáncer de piel.

“El melanoma no te va a matar por la lesión en la superficie, si no por una metástasis… Se va al hígado, al cerebro o a los pulmones. Y muchas veces aparece eso en la autopsia como causa de muerte y no el tumor en la piel. Es ahí donde se produce un problema de registro”, dice Orlandi.

Los “no melanomas” que se ramifican

Aunque es el más mortal, el melanoma maligno es también el menos común de las dos grandes variantes de cáncer de piel. A él se suman los llamados “no melanomas”: el carcinoma basocelular y el espinocelular.

Estas variantes se relacionan más con factores ambientales como la radiación solar, por lo que son más habituales y menos fatales, aunque pueden causar graves daños o incluso la muerte en los casos más extremos.

“El basocelular es raro que se ramifique, es como uno por cinco mil. El espinocelular es un poco más frecuente ya que puede tomar los ganglios del cuello por ejemplo o detrás de las orejas y de ahí se ramifica a cualquier órgano porque ya van por la linfa y la sangre”, explica Orlandi.

Y cuando no causan la muerte, dice la doctora, pueden provocar un severo daño al paciente. “Te van destruyendo localmente si no se tratan a tiempo. Destruyen tus rasgos (…) Cuando se ubican cerca de los orificios naturales como boca, ojos, fosas nasales u oídos pueden ser muy destructivos, porque crecen rápidamente y van deformando”, explica.

El primer síntoma puede ser una espinilla, picadura o herida pequeña que no cicatriza en varias semanas, o una escama o costra áspera al tacto, que se saca y vuelve a aparecer en el mismo lugar. “Ese es el comienzo de un cáncer”, afirma.

Orlandi advierte que a veces incluso pueden ser parecidos a los lunares, dificultando aún más el diagnóstico. “Un no melanoma puede tener pigmento como un lunar, y también hay melanomas pálidos, como un basocelular”, señala. La única confirmación es mediante una biopsia.

Más edad, más casos

“El alza del melanoma en el país tiene directa relación con el aumento del promedio de edad de la población, por eso se va presentando con mayor frecuencia. Y también hay una relación muy directa con la exposición a la radiación UV: en la medida que se extiende la vida, hay más exposición”, explica el subsecretario de Salud Pública, Jorge Díaz, quien padeció la enfermedad (ver recuadro).

Agrega que “en Chile también se ha observado un aumento del cáncer no melanoma a través del tiempo”, por lo que se han redoblado los esfuerzos en campañas de autocuidado. “Hemos notado avances, pero no necesariamente asociados a un cambio cultural permanente. La gente sigue saliendo sin protección en las horas de mayor radiación UV, que es entre las 12 y las 16 horas”, señala.

En lo que sí hay señales auspiciosas es en que se observa una mayor preocupación de las personas que “ya no dejan que una mancha pase inadvertida y consultan al médico. Buscar ayuda en el proceso preventivo es el primer paso y hay más conciencia en no exponer a los niños más pequeños por lo que usan sombrillas y coches con toldos”.

Noviembre de 2013

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