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Científicos pronostican cómo será el mundo en los próximos 150 años.

CientíficosLa prestigiosa revista Scientific American pidió a especialistas de distintas áreas de la ciencia y la tecnología que imaginaran los cambios que experimentará nuestra civilización en los próximos 50, 100 y hasta 150 años. ¡Especial para uso docente!

Proyecciones a muy largo plazo: Científicos pronostican cómo será el mundo en los próximos 150 años.

La prestigiosa revista Scientific American pidió a especialistas de distintas áreas de la ciencia y la tecnología que imaginaran los cambios que experimentará nuestra civilización en los próximos 50, 100 y hasta 150 años. El resultado entusiasma, pero también entristece. Al fin habrá autos voladores, la medicina será a la medida, los computadores estarán integrados a nuestro cuerpo y se podrá modificar el clima con tecnología. El problema es que la vida salvaje se habrá extinguido casi por completo y las tensiones sociales podrían escalar hasta la propagación de un virus que termine con un tercio de la población mundial. 

Richard García Una cura a la medida

“En 2063 usted llegará a la consulta del médico y la enfermera le tomará una muestra de saliva, sangre o célula prenatal y la pondrá en un microchip, del tamaño de la letra de esta página, y lo introducirá en un aparato portátil. Minutos más tarde, el dispositivo leerá los resultados del análisis. Se desplegará un patrón fluorescente multicolor que revelará la presencia de secuencias de ADN que causan o influyen en más de 1.200 desórdenes genéticos. Afortunadamente, las autoridades regulatorias habrán aprobado para entonces una cura para cada una de estas enfermedades a través de la terapia génica”.

La proyección la hace Ricky Lewis, doctor en genética y autor de varios libros sobre el tema. El médico asegura que en 2016 se aprobará la terapia génica para la hemofilia B, lo que representará un ahorro enorme. Hacia 2019 la terapia génica para personas con problemas en la espina dorsal será realidad y pronto se sumarán otras enfermedades, como la esclerosis lateral amiotrófica y la atrofia muscular.

Lewis estima que hacia mediados de este siglo, la habilidad de usar los tests genéticos para predecir la salud futura del paciente, combinada con las intervenciones de terapia génica, habrán alcanzado un nivel de precisión sin precedentes. Esto tendrá profundas repercusiones en el costo de la salud y una vida más prolongada y de mejor calidad.

Drones en vez de autos

Lo que no resultó en 1956 ni en 2000 (salvo en los episodios de los Supersónicos) parece ser seguro en 2063. Los autos voladores serán parte de nuestras vidas, asegura Mary Cummings, profesora de aeronáutica y astronáutica en el MIT.

Dos modelos ya han completado en forma exitosa su proceso de pruebas, pero todavía necesitan pistas de aeropuerto para volar y aterrizar. De ahí que las mayores esperanzas están puestas en la categoría liviana deportiva. Y especialmente en aviones tipo drones, que se piloteen por sí solos y que puedan aterrizar y despegar verticalmente.

“Dados los problemas con las distracciones de los conductores y nuestra predilección por conversar, chatear o comer mientras manejamos, un vehículo que se maneje y vuele solo podría ser el medio de transporte más seguro para el futuro”, dice Cummings.

Pero para su materialización serán necesarias redes seguras y confiables de comunicaciones y controles de vuelo autónomos lo suficientemente robustos para guiar los vehículos por la futuras rutas aéreas.

La geoingeniería lo puede todo

La población se concentrará cada vez más en ciudades muy opulentas y los alimentos modificados serán la norma.

La gente perderá casi por completo su contacto con la naturaleza y el interés por los animales estará reducido a unos pocos grupos puristas. “Entre las perfumadas orquídeas sintéticas de los parques urbanos, el movimiento ambientalista de mediados del siglo 20 parecerá como un atavismo primitivo”, aseguran David Keith y Andy Parker, investigadores de Harvard especializados en políticas públicas relacionadas con proyectos de ingeniería de gran escala.

Hacia 2047 Europa y Estados Unidos pondrán en marcha un ambicioso proyecto de geoingeniería para reducir de una vez por todas la temperatura del planeta. Para ello desviarán parte de la radiación solar con la ayuda de partículas de sulfato, que se dispersarán por la atmósfera para formar una especie de bruma reflectiva. Esta tecnología, dicen los investigadores, aumentará la productividad agrícola.

¿Dónde está mi computador?

Para los distintos expertos consultados por Scientific American, el futuro de la computación aparece difuso. Definitivamente, seguirá habiendo computadores, opina el experto en nanotecnología Eric Drexler, de la Universidad de Oxford. “Ellos son más fundamentales que la rueda”.

Pero su apariencia es un misterio. Uno de los que se atreve a aventurar cómo serán es Danny Hill, inventor de Connection Machine, uno de los más complejos supercomputadores del mundo.

“Tendremos computadores, pero podrían no estar hechos de componentes electrónicos. Estarán mucho más conectados a nuestras mentes que los tenues enlaces que existen hoy entre pantallas y teclados. Algunas partes estarán, en realidad, implantadas dentro de nosotros y será difícil decir donde termina el hombre y donde comienza el computador”.

Nathan Myhrvold, ex jefe de tecnología de Microsoft, piensa que en 150 años más será muy difícil reconocer dónde hay un computador porque estarán en todas partes. “La mayor parte de las veces estarán dentro de algo más”. Por supuesto, dice, serán más poderosos, incluso que el ser humano. Pero no por eso perderemos vigencia. El record mundial de maratón será de una hora 58 minutos y 59 segundos, y seremos capaces de escalar paredes de granito lisas de miles de metros sin sogas.

Un maremoto de extinciones

En un siglo más la mayoría de los grandes carnívoros, incluidos tigres, leones y guepardos, probablemente existirán sólo en zoológicos o en áreas salvajes muy reducidas, afirma Thomas Lovejoy, padre del término biodiversidad genética y que ha jugado un rol clave en la biología de la conservación. Según el naturalista, el mismo destino podría esperar a todas las especies de rinocerontes y elefantes, como también a nuestros parientes más cercanos, los gorilas y chimpancés.

“Para cuando llegue el próximo siglo, el rinoceronte de Borneo podría estar muy cerca de la extinción o podría sobrevivir sólo en libros ilustrados o en las colecciones de huesos de los museos”.

Sus proyecciones inmediatas no son menos inquietantes. Afirma que aunque se logre revertir el cambio climático, ya con temperaturas de 1,5 grados sobre los niveles existentes antes del comienzo de la revolución industrial, parece inevitable que los arrecifes de coral tal como los conocemos dejen de existir.

Una proyección interesante del biólogo apunta a que, en cierto momento cada especie actuará en forma independiente para adaptarse al nuevo entorno que generará el cambio climático. “Las especies que sobrevivan se reunirán en nuevos ecosistemas, cuyas características hoy resulta difícil predecir.

Mundo en conflicto

Los temas ambientales no ocuparán tantos titulares como las rebeliones violentas de robots contra los gobiernos nacionales.

Hacia 2099 los expertos predicen una disputa entre Rusia y Canadá debido a la dispersión de abetos artificiales que estarán destruyendo la agricultura en las zonas de altas latitudes. Estos fueron un producto inicial de la biología sintética que desarrollaron firmas canadienses para enfrentar la declinación de los ecosistemas boreales debido al calentamiento global.

La predicción más extrema es que la humanidad comenzará a dividirse en dos especies diferentes, los naturales y los mejorados. Los miembros de este último grupo tendrán material genético adicional incorporado en cromosomas separados, que les otorgarán más inteligencia y salud.

Keith y Parker aclaran, eso sí, que mientras las naciones asiáticas abrazarán estas nuevas tecnologías, las democracias de Occidente se verán obligados a restringir esta manipulación genética debido a preocupaciones morales y religiosas levantadas por pequeñas minorías.

A la larga, las tensiones sociales llevarán a conflictos regionales e incluso globales, que podrían incluir la liberación de un virus que tendría como objetivo a los “mejorados”, acabando así con un tercio de la población mundial.

Emol diciembre de 2012

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