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En Chuquicamata nace la nueva mina subterránea más grande del mundo.

Vicepresidencia de Proyectos de Codelco impulsa la megaconstrucción que entrará en operaciones en 2018:

En Chuquicamata nace la nueva mina subterránea más grande del mundo

Tendrá mil kilómetros de túneles y las mismas dimensiones del mineral El Teniente. En una segunda fase de faenas, los mineros del norte se quedarán con la marca mundial. Millonarias reservas están justo bajo el gigantesco rajo y para la compañía estatal cuprera es más económico y eficiente realizar una explotación desde las entrañas de la tierra.

Es un viaje al centro de la tierra. Y allí asoman oficinas, áreas de sondaje, un casino y hasta estacionamientos para los buses, todo en medio del febril movimiento de trabajadores.

La evocación de Julio Verne no es antojadiza, porque 250 metros bajo el imponente rajo de la mina Chuquicamata, que ya tiene un kilómetro de profundidad, crece y se desarrolla un nuevo mundo. Un mundo subterra, que transcurre en una intrincada maraña de 14 kilómetros de túneles, una distancia similar al recorrido por la Alameda y Apoquindo, entre la Estación Central y la iglesia Los Dominicos.

La red es parte de la primera fase de construcción de la Mina Chuquicamata Subterránea (MCHS), que a partir de 2018 entrará en operaciones para reemplazar la extracción de cobre en superficie. En su etapa de máxima producción, tendrá 1.000 kilómetros de túneles (distancia similar a Santiago-Puerto Montt).

La razón para las faenas subterráneas es simple: hay 1.656 millones de toneladas de cobre exactamente bajo el imponente anfiteatro de la actual mina y es más económico y eficiente la explotación subterránea que llevar el mineral desde el fondo del yacimiento en los poderosos camiones tolva. El cobre saldrá a la superficie por una correa transportadora que tendrá tres km.

El desarrollo de la mina subterránea lo ejecuta la Vicepresidencia de Proyectos de Codelco, la que prolongará la vida del yacimiento en 40 años. Tendrá casi la misma superficie que El Teniente, que ostenta el récord de la mina subterránea más grande del mundo (250 contra 247 hectáreas), pero una segunda fase de explotación, a partir de 2060, llevará la maximarca al norte.

A casi 100 años del inicio de la explotación industrial de Chuquicamata (1915), las reservas no se agotan. Al contrario, hay mucho más cobre bajo los millones de toneladas que serán extraídas en 40 años. Así, la mina subterránea más grande del mundo está naciendo bajo la mina más grande del mundo a rajo abierto.

Álvaro Aliaga, gerente del proyecto MCHS, explica que “la nueva mina cambiará la cultura laboral de Chuquicamata, porque se pasa de la extracción a rajo abierto a la explotación subterránea. Un fenómeno excepcional en la minería, porque es más frecuente a la inversa”.

Los trabajos de preparación de la construcción ya están ejecutados. Y a fines de mes parten las faenas en cinco megaobras: túnel de acceso, túnel de extracción del mineral, galerías de inyección de aire desde la superficie y dos inmensos ductos de ventilación (11 metros de diámetro y mil metros de profundidad).

Al viajar al corazón de la obra hay que respetar las exigentes medidas de seguridad. Casco, luz, un pequeño tanque de oxígeno con autonomía para 45 minutos, sistemas de comunicación que indican el lugar exacto en que están los trabajadores son parte de las normas. Todo para evitar casos extremos como el derrumbe en la mina San José, que atrapó a los 33 mineros.

Patricio Adriasola, gerente de minería subterránea de Chuquicamata, señala: “Hubo que armar todo, los equipos de trabajo, los procesos, los sistemas, porque acá no había cultura de explotación subterránea”, aclara.

La construcción suma el desafío de convivir con la falla geológica Oeste, que cruza el rajo. Ya se evaluaron los riesgos y entre los expertos está la certeza de que las galerías soportarán cualquier cataclismo.

Jorge Vega, gerente de construcción de la mina, explica que “no todos los días se construye una mina de estas dimensiones. Es un hito mundial, porque cuando entre en faenas, en pocos años alcanzará la producción que hoy tiene El Teniente”.

A fines de 2018 se producirá el primer cátodo con cobre extraído desde la mina subterránea.

Ello llena de orgullo a Juan Carlos Avendaño, gerente general de la División Chuquicamata: “Construimos historia en un ícono de la minería mundial. Extenderemos la vida y protagonismo de la división mediante una de las minas subterráneas más eficientes del mundo”.

“Bajo los cuatro macrobloques de cobre que se van a explotar en 40 años hay más recursos, lo que permitiría un proyecto Chuquicamata Subterránea II”.

ÁLVARO ALIAGA, GERENTE DEL PROYECTO MCHS

La voz de los constructores

MIGUEL NEHME Jefe de construcción

“Es un desafío de gran magnitud construir esta mina en la que se aplicará la más alta tecnología para la minería subterránea. El trabajo será duro, porque vamos a trabajar en tres frentes, pero el resultado es lo realmente valioso”.

LUIS CHACÓN Topógrafo

“Soy de Machalí y antes trabajé en El Teniente. Esta construcción es un trabajo de gran responsabilidad, pero llevar adelante este desafío es un sueño para todo profesional. Aquí se partió de cero, porque no había ningún túnel bajo el rajo”.

GABRIEL CANIHUANTE Ingeniero de terreno

“Estamos frente a un enorme desafío de construir una mina subterránea tan grande como El Teniente. Hemos adoptado las máximas medidas de seguridad y hasta ahora no hemos tenido accidentes en la construcción de los túneles”.

IGNACIO ANTILAO Minero

“Estamos haciendo nuestro trabajo con mucho cariño, respeto y dedicación. Sabemos que es un proyecto muy importante para el país y para mantener la producción de cobre en Chuqui. Por eso hay que trabajar con muchas ganas”.

Resguardo del ambiente

La producción de cobre desde la mina subterránea tendrá un impacto importante en las comunidades vecinas de Chuqui.

Las faenas serán menos invasivas y contaminantes, lo que permitirá reducir en 97% la actual emisión de material particulado al aire.

El sistema productivo será alimentado con energía que llegará desde plantas solares, y el agua será tratada, con recirculación, para el mejor aprovechamiento del bien más escaso en el desierto de Atacama.

Emol Juan Carlos Ulloa   Junio 2012

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